El dios de los juedo-cristianos es el Arthur Conan Doyle del mundo celestial.
Creó algo que pensó era su obra maestra y,
tal vez sin querer,
conoció sus vicios y lo empezó a odiar.
Intentó matarle, pero algo,
tal vez su instinto paternal,
lo hizo dejarnos vivir.
Luego algunos se dieron cuenta
de esa carencia de amor
Y por esto a Dios
Los intelectuales lo atacaron.
Lo odiaron.
Negaron su existencia.
Lo mataron.
Y este Conan Doyle terminó despreciando tanto a su creación,
que ya ni le interesan los efímeros asuntos de la raza humana.
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